A 36 años del golpe de Estado que aplastó al país, secuestró, torturó, hizo desaparecer adultos y niños, reprimió y empobreció a los trabajadores, hundió la cultura e intentó anular a los jóvenes.
El Uruguay predictatorial, dominado por la violencia política y la convulsión social, anuncia los tiempos oscuros que vendrán. En 1972 las FFAA y la policía torturaban en todo el país. Cientos de hombres y mujeres estaban presos en los cuarteles y otros murieron en la tortura. El 14 de abril el Parlamento, con el voto de legisladores blancos y colorados, aprueba el estado de guerra interno que supone la suspensión de las garantías individuales, allanamientos sin orden judicial, interrogatorios sin plazos, suspensión de recurso de habeas corpus y la intervención de la justicia militar en delitos políticos. A partir de ese momento se acelera la marcha inevitable hacia el hundimiento institucional.









