¡Cuántas historias se construyen desde una cárcel! Nelson Mandela estuvo 27 años recluido en lugares que, más que cárceles eran verdaderos antros, especie de leprosarios, donde resultaba difícil no enloquecer. Allí estudió y se recibió de abogado. Llegó a ser la máxima figura de Sudáfrica. Recibió el Premio Nobel de la Paz.
Eleuterio Fernández Huidobro y Mauricio Rosencof, en medio del oprobio y aislamiento en el que vivieron larguísimos años de prisión, lograron comunicarse a través de golpecitos en la pared, vaya uno a saber usando qué códigos. Hoy, el Ñato es senador de la República y el Ruso director de Cultura de la Intendencia de Montevideo.
Obras maestras de la literatura han surgido desde cárceles. En Génova, Marco Polo con su libro sobre las maravillas. En Sevilla, nada menos que El Quijote de la Mancha.









